Las peras al vino me parece un postre súper elegante y perfecto para ocasiones especiales como la cena de Nochebuena, pero en esta ocasión les he querido dar un toque diferente, más gallego por así decirlo y hacerlas con vino albariño, que tenia bastante seguridad de que iban a quedar muy bien, no me equivocaba para nada, han quedado buenísimas y es algo facilísimo de hacer.
Nos va a hacer falta una cazuela de unos 20 cm de diámetro, los ingredientes de la lista que veréis a continuación y como una hora y cuarto de tiempo, lo mejor es hacerlas el día de antes, para que puedan estar toda la noche en la nevera.
Vamos a ello.
Ingredientes:
- 750 ml de albariño.
- 7 peras de la variedad conferencia.
- 150 g de azúcar moreno.
- Un trozo de piel de limón y otro de naranja de unos 10 cm cada uno.
- Una vaina de vainilla.
Elaboración:
Cogemos la cazuela y en ella vertemos el albariño, añadimos los trozos de piel de limón y naranja, como puse en la lista de ingredientes de unos 10 cm cada uno, bien lavaditos y sin nada de la parte blanca del interior que amarga (para quitarles esta parte blanco lo que suelo hacer es primero es cortarla con el cuchillo bien plano, como si estuviera fileteando una pechuga y acabo raspado lo que quede con el cuchillo hasta eliminarla), luego lavamos la vaina de vainilla, le hacemos un corte a lo largo y raspando con la punta del cuchillo, sacamos las semillas y las añadimos, también echamos la vaina, removemos un poco y ponemos a calentar a fuego medio-alto.
Aprovechamos para pelar las peras mientras esto se caliente, les dejamos el rabito y les hacemos un corte plano en la base, para poder servirlas "de pie" en cada plato.
Cuando comience a hervir añadimos el azúcar moreno, bajamos a fuego medio y removemos, tras comprobar que se ha disuelto introducimos las peras en la cazuela.
Las vamos a cocinar primero 30 minutos con la tapa puesta, para que las peras cojan bien los sabores del albariño y los aromáticos que le hemos puesto, dándole la vuelta a cada una cada 10 minutos y también de vez en cuando las ponemos de pie sobre la base que hemos hecho a cada una, así para que se cocinen bien por todas partes, luego destapamos y las cocinamos otros 30 minutos, sin alterar la intensidad del fuego y seguimos cambiándolas de posición cada 10 minutos, en total lo tendremos una hora al fuego, más o menos, hasta que le clavemos un cuchillo y este entre con facilidad, que estén blanditas.
Retiramos del fuego y dejamos enfriar, luego no las sacamos de la cazuela, sino que lo llevamos a la nevera hasta que llegue la hora del postre y sigan adquiriendo el sabor del caldo en el que están hasta entonces.
Llegado el momento del postre ponemos cada una en un plato, echamos un poco del caldito y podemos acompañarlas con una bola de sorbete, de mandarina por ejemplo, que algo así refrescante complementa muy bien este postre.
Pequeños placeres, grandes momentos.











No hay comentarios:
Publicar un comentario
Gracias por participar en mi blog.